SOBRE MI PRIMER CEPILLO

Cuando tomé la decisión de abocarme de forma sería al trabajo de la madera, me surgieron muchas preguntas y casi ninguna respuesta.  En ese momento, y al ser un mundo nuevo para mí, no tenía con quién compartir y debatir mis dudas sobre el oficio y lo que conlleva al trabajo de este material.

Entre tantas preguntas que me formulaba día tras día, había dos que permanecían en mi cabeza casi todo el tiempo. ¿Qué herramienta debo comprar, cuál es más importante? Y ¿Qué marca debo elegir?

En aquel momento solía comprar madera en una maderera que queda a unas cuadras de mi casa. Yo iba con un papel donde tenía anotadas las medidas de los cortes y pedida lo que necesitaba; obviamente el material me lo entregaban ya cortado y cepillado.

En mi taller había formones, serruchos, escuadras y algunas herramientas más; pero no había ningún cepillo.  Yo, hasta ese momento no cepillaba, vale aclarar.

Yo sabía de la existencia de cepillos, pero nunca había utilizado uno. Sabía que los hay con cuerpo de madera y otros con cuerpo de metal. Sabía que tienen diferentes tamaños; pero no sabía para que tarea utilizar un cepillo número 4 y cuando se necesitaba utilizar un cepillo número 6. Esto me generó preguntarme, ¿Tengo que comprar los diferentes tamaños? ¿Puedo con un cepillo número 4, realizar la tarea que le corresponde a un número 6?

Después de pasar un tiempo investigando sobre el tema y tratando de responderme las preguntas que me surgían, decidí comprar mi primer cepillo. Elegí un cepillo número 4 de una marca económica.

Después de unos días de espera llego el GRIPWELL N°4. Mi primer cepillo. Ahora tocaba el momento de aprender a usarlo, pero antes, debía aprender a calibrarlo; y antes de todo eso, debía ponerlo a punto.

La herramienta, sea cual sea, no va a funcionar bien si no está bien a punto, calibrada y afilada.

Si bien, con el paso del tiempo adquirí otros cepillos de marcas más reconocidas; este cepillo me generó bastantes satisfacciones ya que con el que logré sacar mis primeras virutas.

Para lograr este cometido, tuve que tomarme el tiempo necesario para rectificar la base, los laterales y la cama. Fue un trabajo arduo pero que al final me generó mucha satisfacción, ya que el cepillo empezó a funcionar cada vez mejor.

Luego pase a rectificar el contra hierro, tarea muy importante para que el cepillo funcione de manera óptima.

Por último, afilé la cuchilla a un ángulo de 35 grados y regulé la apertura de la boca.

Con todo esté trabajo realizado, el cepillo empezó a funcionar muy bien. La tarea que ocupa es el de un cepillo alisador y cumple su función lo cual me da gran felicidad.

Hoy en día tengo varios cepillos en mi taller, pero mi GRIPWELL es uno que siempre está en uso arriba del banco cuando hay que alisar una madera. No sé si es porque fue mi primer cepillo o por el empeño y cariño que le dedique para que cumpliese bien su función.  Lo que si sé es que lo elijo una y otra vez.

Para finalizar este breve texto quiero mencionar que a veces no es posible adquirir en un primer momento la herramienta que deseamos, pero eso no debe limitarnos a trabajar. Lo importante es poner bien a punto al instrumento que tengamos, a veces lleva más trabajo, otras veces menos, pero si lo hacemos con dedicación es claro que va a funcionar. Y, por otra parte, el aprender a poner bien a punto un cepillo nos brinda un conocimiento magnífico.

Nos leemos en otro momento, quizás más abocados directamente a la puesta a punto de un cepillo.

¡Abrazos!